La naturaleza de Dios
En la Biblia, la palabra “persona”, siempre está circunscrita y como es natural al ser humano y nunca a Dios el Padre o al Espíritu Santo. Sin embargo, leo y oigo, en muchos escritores, predicadores y maestros de hoy en día y del pasado, frase tales, como: “la persona del Padre”, “la persona del Espíritu Santo”, “personas divinas”, etc. Si buscan estas frases en la Biblia, no encontrarán ninguna (ni siquiera, las encontrarán parecidas). Y no existen en la Biblia, porque son frases construidas por hombres, son frases de doctrinas de hombres. Tan solo y refiriéndose a Cristo, encontrarán, la palabra “persona”, y en algunas versiones de la Biblia, de modo indirecto y una sola vez.
(RVA60 - 1ª Pedro 1:11) “escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos.”
La verdad, es que no sé como han traducido, porque en el griego, no aparece la palabra “persona”. La Biblia Católica - Nueva Jerusalén 1998, traduce más fidedignamente.
(1ª Pedro 1:11) “procurando descubrir a qué tiempo y a qué circunstancias se refería el Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, cuando les predecía los sufrimientos destinados a Cristo y las glorias que les seguirían.”
¡Evidentemente, se está refiriendo a la naturaleza humana!
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Definición de persona (DLE).- Individuo de la especie humana.
Definición de personalidad (DLE).- Conjunto de rasgos y cualidades que configuran la manera de ser de una persona (ser humano) y que la diferencia de las demás.
Si preguntan a uno de estos escritores, predicadores y maestros, del ¿por qué? llaman persona al Padre, al Hijo (al Hijo lo entiendo) y al Espíritu Santo, le pueden responder del modo siguiente (no lo estoy inventado, lo he leído):
1.- Una persona no tiene que ser visible, sino que puede ser invisible.- ¡Me quedo perplejo! Así que irónicamente, tan solo diré, que efectivamente y a nivel de cine o de ficción, si que puede ser, puesto que en cierta ocasión vi una película, titulada: “el hombre invisible”.
2.- Una persona no tiene que ser humana, sino que puede ser divina.- Como he dicho al principio, la palabra “persona”, tal y como la define el Diccionario de la Lengua Española (individuo de la especie humana), siempre y también en la Biblia está circunscrita al ser humano y esto se puede comprobar muy fácilmente. La Biblia, utiliza la frase “seres vivientes”, para incluir a todos los seres creados, sean en los cielos, así como en la tierra. En Ezequiel 10:20, el profeta dice, que los “seres vivientes”, que vio debajo del Dios de Israel, “eran querubines”.
3.- Persona, es un ser que posee inteligencia y la capacidad para pensar, entender, enseñar, amar, gozar, contristarse, enojarse, disgustarse, etc. y para comunicar ideas. Estos son atributos de una "persona".- En un lenguaje antropomórfico, atribuimos forma o cualidades humanas a Dios, cuando en realidad, es justamente lo contrario. El hombre, posee lo descrito en este apartado, porque ha sido creado a imagen de Dios y conforme a su semejanza. Somos tan arrogantes e irreverentes, que adjudicamos a Dios cualidades nuestras, cuando en realidad y lo vuelvo a repetir, somos nosotros, los que tenemos cualidades de Dios, por ser creados a su imagen y conforme a su semejanza.
4.- El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son personas porque poseen estas cualidades de personalidad.- Recuerdo: Conjunto de rasgos y cualidades que configuran la manera de ser de una persona y que la diferencia de las demás. Realmente, lo que están tratando de decir, es que no son una sola persona, sino tres personas divinas, coeternas y distintas. Algunos, superan el concepto de “persona”, usando el sustantivo “Dios” (Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo).
(Versión Israelita Nazarena – Génesis 1:1) “En el principio creó Elohim el cielo y la tierra.”
Las palabras hebreas que significan Dios, son: “El”, “Eloah” y “Elohim”. “El” y “Eloah” están en forma singular y “Elohim” está en forma plural. Ciertamente, el termino hebreo Elohim, está en plural para referirse a Dios; y ciertamente, el termino hebreo Elohim, aparece en la Biblia miles de veces.
Los israelitas, que evidentemente conocían su lengua mejor que los que elaboraron la doctrina de la Trinidad, jamás entendieron, que Dios estuviera compuesto de tres personas. Sin embargo, los trinitarios, poniéndose por encima del pensamiento, conocimiento e interpretación, que los israelitas tenían de su propia lengua, entienden, que esta palabra “Elohim”, significa pluralidad de personas, y por consiguiente, la Trinidad, es la composición de tres personas, en el verdadero Dios.
¡Los trinitarios, parten de la falsedad de que Elohim = personas!
Cuando realmente: ¡Elohim = dioses!
La doctrina de la Trinidad, es una doctrina politeista y pagana; es la doctrina de Babilonia la grande, la madre de las rameras.
¡Existen numerosas culturas paganas, que tienen doctrinas trinitarias!
También decir, que algunos trinitarios van más allá, van más lejos, interpretando “Elohim”, como “Dioses” (con “D” mayúscula), lo cual significa, ir contra las Escrituras, que enseña, que hay solo un Dios. Solamente un politeista trinitario (Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo), es el que se atreve a afirmar, que “Elohim”, significa Dioses (con “D” mayúscula).
(RVA60 - Jeremías 10:10) “Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno;“
(RVA60 – Juan 17:3) “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo (Jesús Cristo), a quien has enviado.”
¡Solamente hay un Dios, el único Dios verdadero!
¡El resto de Dioses, son Dioses falsos!
¡Estos politeístas trinitarios, no creen en el Dios de la Biblia y por su creencia niegan la fe cristiana!
Estos escritores, predicadores y maestros, que llaman “persona” al Padre, al Hijo (lo entiendo) y al Espíritu Santo, son los que creen, en una doctrina, que necesitó aproximadamente unos 450 años (después de Pentecostés), para imponerse definitivamente mediante concilios y credos extrabíblicos, como “el Misterio de la Santísima Trinidad”, que sigue siendo eso, un “misterio” incomprensible.
Es una doctrina de hombres, basada en la filosofía neo-platónica, según las tradiciones de los hombres y conforme a los rudimentos del mundo.
Hay muchísima documentación, para aquel, que quiera conocer cómo, cuándo y quiénes elaboraron esta Doctrina de la Trinidad; así como, conocer, cuál fue el carácter de las persona que intervinieron en su elaboración.
¡Más de uno se echaría las manos a la cabeza!
¿Tengo que entender, que hay cristianos, que desprecian la doctrina bíblica de la “Deidad en Jesús”, para apoyarse en una doctrina de hombres, elaborada por la Iglesia Católica-Apostólica-Romana?
¡Yo no lo puedo entender!
Y además, aceptan (sé que muchos no lo saben), el que esta Iglesia Católica-Romana y para apoyar esta doctrina, manipulara las Sagradas Escrituras (La Vulgata), y posteriormente no lo rectificara en el Textus Receptus, introduciendo un falso añadido, en un versículo:
(1ª Juan 5: 7) “Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.”
Este versículo, es distinto al existente en los manuscritos:
(Traducción Griego a Español - 1ª Juan 5:7-8) porque - tres - son - los - dando testimonio - el - espíritu - y - el - agua - y - la - sangre - y - los - tres - hacia dentro - el - uno - son.
Muchas nuevas actualizaciones de la Biblia (casi todas), ya corrigen 1ª Juan 5:7, por:
“Porque tres son los que dan testimonio”.
¡Menos Reina Valera 60! ¿Por qué?
¡No entiendo por qué no lo corrigen! ¿Qué interés hay?
La propia Iglesia Católica-Apostólica-Romana, culpable de la manipulación espuria, ya lo corrige:
(Ejemplo: Nueva Biblia Jerusalén-Católica) (1ª Juan 5:7-8) “Pues tres son los que dan testimonio: el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres convienen en lo mismo.”
Me cuesta mucho trabajo creer, que hijos de Dios y discípulos de Cristo, puedan participar y andar en estas filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.
¡Es que no entiendo nada!
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En la Biblia, solamente hay dos versículos en los que se hace una clara referencia (juntos), al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como son: Mateo 28:19 y 1ª Juan 5:7.
Uno de ellos (1ª Juan 5:7), ya ha quedado demostrado, que fue una manipulación espuria, efectuada por la Iglesia Católica-Romana y al objeto de apoyar su doctrina de la Trinidad.
Respecto de Mateo 28:19, todo apunta, a que también sea una manipulación espuria, porque lo propio y en el contexto del Nuevo Testamento, ¡¡¡si es que Jesús dio esta ordenanza!!!, es que este versículo, dijera: “Bautizándolos en mi nombre”.
Por antecedentes de manipulación y en consonancia al contexto bíblico, todo parece indicar, que Mateo 28:19, también ha sido manipulado por la Iglesia Católica-Romana y en apoyo a su doctrina de la Trinidad (La Nueva Biblia de Jerusalén 1998, así lo reconoce en las notas al pie de página).
Nueva Biblia de Jerusalén 1998
(lo subrayado es mío)
28:19 Es posible que esta fórmula se resienta, en su precisión, del uso litúrgico establecido más tarde en la comunidad primitiva. Es sabido que los Hechos hablan de bautizar «en el nombre de Jesús», ver Hch_1:5+; Hch_2:38+. Más tarde se habrá hecho explícita la vinculación del bautizado con las tres personas de la Trinidad. Sea lo que fuere de estas variaciones posibles, la realidad profunda sigue siendo la misma. El bautismo vincula con la persona de Jesús Salvador; ahora bien, toda su obra de salvación procede del amor del Padre y culmina con la efusión del Espíritu.
Le pregunté a un hermano, sobre lo anteriormente expuesto, y me dijo: Llevo más de 30 años en el Señor y nunca jamás oí una predicación, en la que se nos expusiera cuál es la naturaleza de Dios revelada en las Escrituras; de tal modo, que si preguntaras a algunos hermanos, te llevarías la gran sorpresa, de observar, que tienen una visión antropomórfica, viendo al Padre como una persona anciana de días, al Hijo como una persona más joven, hablando entre ellos en el Edén, y decidiendo, cuando y cómo van a crear al hombre.
¡Creen en las personas, de un Padre Eterno y en su Hijo también Eterno acompañándole!
Le dije: ¡Hermano!, ¿Cómo voy a creer esto?
Y me respondió:
¡Creételo! ¡Esta es la visión que muchos tienen!
Si esta es la visión que muchos tienen, no debo de extrañarme, al observar múltiples herejías doctrinales en las asambleas o iglesias.
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Me sería fácil, el hacer apologética, demostrando la falsedad de la doctrina de la Trinidad, que la Iglesia Católica-Romana elaboró y fomentó a partir del siglo IV. Ahora bien, aunque no voy a entrar en la apologética, quisiera dejar muy claro, que creo en Dios Padre, en Jesús Cristo su unigénito Hijo nuestro Señor y en el Espíritu Santo.
Dicho esto, es mi deseo, que con la ayuda y guía del Espíritu Santo, pueda exponerles del modo más sencillo e inteligible, lo que las Escrituras nos revelan respecto de la naturaleza de Dios.
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Antes de exponer lo que discierno en las Escrituras sobre la naturaleza de Dios, quisiera recordarles algo, que seguramente todos saben:
1.- El Principio de conservación de la energía.- “La energía no se crea, ni se destruye; sólo se transforma”. Es decir, que los seres humanos disponemos de algo, que no somos capaces de crear ni de destruir, que es invisible, que no ocupa espacio, pero está en todos los lugares, y que no tiene masa, porque es inmaterial.
2.- La Energía crea la materia (sustancia que componen los cuerpos físicos).- Los humanos, sabemos, que la energía crea la materia, pero para nosotros, es físicamente imposible hacerlo, toda vez, necesitaríamos una cantidad espectacular de energía, para producir una cantidad de materia pequeñísima o mínima.
¡Es imposible para nosotros!
Lo que si estamos haciendo, es justamente lo contrario. Estamos desintegrando cantidades muy pequeñas de materia, para conseguir grandes cantidades de energía. Reacciones nucleares de “fisión” y “fusión” con fines destructivos (bomba atómica y bomba H, respectivamente); y también, para aplicaciones pacíficas, como son las centrales nucleares, transformando la energía nuclear (“fisión”), en eléctrica.
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Cada vez son más los científicos de distintos campos, que muestran públicamente, su convencimiento en la existencia de Dios, no arrastrados por la fe, sino tras analizar racionalmente toda una serie de evidencias, en disciplinas como la astrofísica, la física cuántica o la biología. Algunas de las pruebas más importantes, son:
1. Un orden inexplicable.
2. La grandiosa mente o inmensa inteligencia oculta tras la física.
Son muchos, los que llegan a decir:
¡Dios, es la energía inteligente del Universo!
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Como no me gusta, el utilizar palabras o frases extrabíblicas y tampoco basarme sobre opiniones científicas por muy respetables que estas sean, me circunscribiré a lo dicho en la Biblia.
¡Entiendan, que no he pretendido mezclar ciencia y fe!
Dios = “YO SOY EL QUE SOY” (Éxodo 3:14). En base a esta frase, me atrevo a definir a Dios como “el que es (el que siempre ha sido y será por toda la eternidad)”, “el Eterno”.
La sustancia de Dios es Espíritu, y por consiguiente, inmaterial e invisible, no ocupando espacio físico, pero estando en todos los lugares (Salmo 139:7). Si tuviera que definir a Dios (“YO SOY EL QUE SOY”, “el que es”), lo definiría como un todo único: “Espíritu” y en su núcleo/corazón/seno, “La Palabra (El Logos, El Verbo)”. Bajo ningún concepto, seré tan irreverente y arrogante, como para asemejarlo o compararlo con el ser humano o con otros seres o personas, sean en el cielo o en la Tierra (Isaías 40:25 y 46:5).
“Espíritu” (Su sustancia), significa, la existencia y presencia en toda dimensión del infinito poder multiforme de Dios Todopoderoso (“YO SOY EL QUE SOY”, “el que es”). Y “La Palabra” (Su esencia), significa, el conjunto de cualidades y características, que conforman la multiforme gloria y gracia de Dios (“YO SOY EL QUE SOY”, “el que es”). La palabra de Dios: crea, es escudo, justicia, recta, verdad, potestad, buena, permanente, se siembra, limpia, se cree, crece, se multiplica, se difunde, se anuncia, prevalece, tiene poder, sobreedifica, de promesa, de fe, purifica, es vida, es viva, eficaz, cortante, penetra, discierne, exhorta, antorcha, lumbrera, etc, etc, etc.
¡Dios ---> Sustancia Esencia = Espíritu Palabra!
(Deuteronomio 6:4) “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.” ---> El original pudo ser así: “Oye, Israel: El nuestro Dios, El uno es.”
Jesús le respondió: “El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.” (Marcos 12:29)
Como anteriormente dije, no se me ocurre bajo ningún concepto, el tener una visión antropomórfica de Dios, atribuyéndole cualidades humanas (persona), como hacen algunos.
¡Además de irreverente y arrogante, me parece un insulto a la inteligencia!
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¿Por qué, Dios, y en un momento determinado del pasado eterno, decidió crear todo lo existente, así como, los “seres vivientes”, tanto en los cielos como en la Tierra?
Esto es algo, que sin duda hoy en día conocemos en parte, pero que un día conoceremos totalmente, y no solamente esto, sino también conoceremos, como fuimos conocidos (1ª Corintios 13:12).
Lo que está claro y así lo expone el apóstol Pablo, es que todo responde a un Plan de Dios y conforme al Propósito Eterno, que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor (Efesios 3:11). La voluntad de Dios, según su beneplácito, el cuál se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra (Efesios 1:9-10).
Aquí se está hablando del Plan de Dios, del Propósito de engendrar en Espíritu a un Hijo (Jesús), el resplandor de su gloria y la imagen misma de su sustancia, para hablarnos por medio de él, para darnos la Palabra (el Logos, el Verbo),.
¡No se está hablando de personas divinas, sino de la persona (humana) de Jesús Cristo (Mesías/Ungido)!
Repito: Se está hablando de un Plan, de un Propósito, que está en el núcleo/corazón/seno de Dios y que en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, se manifestaría en carne, comenzando y finalizando en Cristo Jesús nuestro Señor.
Según nos exponen las Escrituras, antes de la fundación del mundo y de crear al hombre, Dios, creó a los ángeles (seres vivientes celestiales - querubines, serafines, ángeles, arcángeles, etc.), que habiéndolos creado libres, amaban hacer la Voluntad de Dios. El gobierno, leyes y mandamientos perfectos y eternos de Dios, proporcionaron, que el cielo fuere un maravilloso lugar de paz y de alegría. Pero, Dios, creó a un querubín, dándole mucho poder y situándolo en una posición muy cercana a Él; tal es así, que supongo (es opinión), que este querubín conoció el Plan de Dios, el Propósito Eterno que hizo en Cristo Jesús, y en vez de someterse a Su voluntad, pudo tener celos y comenzó a codiciar el poder para Él, y tras seducir y convencer a 1/3 de los ángeles se rebeló, produciéndose una guerra en los cielos y teniendo Dios que poner límite, expulsándolos y arrojándolos a la tierra.
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Tras estos acontecimientos, dijo Dios:
(Génesis 1:26) “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”
En el núcleo/corazón/seno de mi cuerpo físico (materia), está “mi espíritu”, de tal modo, que en numerosas ocasiones y en un lenguaje mayestático, hablo conmigo mismo, como por ejemplo:
¡Vámonos a comprar lo que me han encargado!
¡Vamos a darle de comer a los caballos! Etc.
Algunos utilizan la palabra “hagamos” para intentar demostrar, que en vez de de un Plan de Dios, conforme a Su voluntad y en el Propósito Eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, ya preexistía en la eternidad, el Hijo, “como una persona divina”. Que la Palabra, que carne llegó a ser en el Hijo preexistía, es del todo evidente, puesto que la Palabra es esencia de Dios mismo, es consustancial en su Naturaleza (y de Dios es la Palabra). En ningún sitio de la Biblia dice, que como una persona divina, sino como “La Palabra” (el Logos, el Verbo) (Juan 1:1). Quizás no sea significativo, pero recordemos, que los ángeles ya estaban alrededor del Creador, como testigos y sirviéndole.
Aquí observamos la plenitud del Creador (“hagamos”), creando al hombre por Su voluntad y al objeto de mantener una relación con él. Por ello, y para posibilitar Su voluntad, fuimos creados a su imagen y conforme a su semejanza. Los ángeles sirven y alababan a Dios, pero no tienen comunión con Él; sin embargo, nosotros fuimos creados para tener comunión. Nosotros además de servirle y alabarle, podemos amarle, adorarle, participar, etc.
¡Somos los seres más privilegiados de la Creación!
Dios, puso a Adán y Eva en un paraíso terrenal (un huerto en Edén), bajo Su gobierno, leyes y mandamientos. Mientras ellos no pecaron, realmente hubo un reino espiritual en la tierra y donde Adán era su rey, al haber recibido toda la potestad de parte del Creador.
Podían haber comido del árbol de la vida, pero por el contrario, les sedujo el árbol prohibido de la ciencia del bien y del mal.
¡Pecaron al desobedecerle y se perdió todo!
Pero Dios y conforme al Propósito Eterno, que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, dijo:
(Génesis 3:15) “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.”
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Transcurren miles de años y acaece lo siguiente:
(Hechos 13:33; Salmo 2:7) “Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy.”
(Hebreos 1:5) “Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy, y otra vez: Yo seré a él Padre, y él me será a mí hijo?”
(Hebreos 5:5) “Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy.”
Las expresiones “yo te he engendrado hoy” y “será llamado Hijo de Dios”, indican claramente un principio en el tiempo (hace poco más de 2.000 años).
Voy a intentar explicarme con un ejemplo:
Supongamos, que tengo en mente el diseño y construcción de un gran navío de pasajeros; y al mismo tiempo e igualmente, tengo en mente, el Plan de Salvación para caso de catástrofe o de naufragio.
Transcurridos muchos años, el navío, no ha sido tratado correctamente y está a punto de zozobrar. Entonces, yo, que soy el diseñador y constructor, les envío por Internet un “audio”, con el Plan de Salvación (3 horas de grabación), y algunos de los tripulantes, reconocen, que quién les envía el audio, es el diseñador y constructor, y con fe, hacen caso del mismo, salvando sus vidas.
¡En el audio, están oyendo al diseñador y constructor!
Como es natural, los salvados, alabarán y ponderarán el audio, porque, por medio de él han salvado sus vidas. Pero rápidamente, se pondrán en contacto conmigo, que soy el diseñador y constructor, que soy quién les ha enviado el audio, y me darán las gracias a mi personalmente, reconociendo, que verdaderamente he sido yo, quién les ha salvado sus vidas, por medio del audio que les envié. Es de sentido común, el pensar, que no se van a poner a dar gracias al medio (al audio).
¡Lo propio es dar gracias al que lo engendró y envió!
Del mismo modo y desde la eternidad, estuvo en la mente de Dios, el diseño completo y perfecto de toda la Creación, así como, el Plan de Salvación, el Propósito Eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor (Efesios 3:11).
Tras probar Dios a la humanidad durante miles de años y no hallando nada bueno en ella, decidió enviar y dar a la humanidad un Plan de Salvación (3 años de ministerio de Jesús). Y lo hizo Dios, engendrando a Jesús en Espíritu y manifestándose en carne por medio de él. Quiénes hemos creído en Jesús Cristo nuestro Señor, reconocemos, que sus palabras son las palabras que Dios el Padre le dio y que el verlo a él (espiritualmente), es lo mismo que ver al Padre.
Jesús Cristo y en forma de Dios, es Dios el Padre manifestado en carne, es la imagen de Dios, es la imagen del Dios invisible y la imagen misma de su sustancia.
Como es natural, nosotros, alabamos y reverenciamos a Cristo, porque por medio de él, hemos alcanzado la Salvación; porque por medio de él, podemos acceder a la misma presencia del Padre y de este modo agradecerle en adoración, su amor y misericordia para con nosotros.
¡Lo propio es adorar en acción de gracias al Padre que lo engendró y envió!
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Actualmente y gracias a los avances tecnológicos, el hombre puede desdoblarse virtualmente, por medios audio-visuales. Pudiendo efectuar grabaciones conforme a un propósito determinado o predeterminado y difundirlas. Evidentemente, estas grabaciones, serán limitadas en tiempo y contenido. Por consiguiente, son por decirlo así, como el resplandor, del conocimiento, de la razón (palabra), de quien genera la grabación.
Dios Todopoderoso, que tiene infinito y eterno conocimiento, sabiduría y ciencia, se desdobló, no de forma virtual, sino manifestándose en Jesús Cristo nuestro Señor. El Señor Jesús y durante su permanencia en la Tierra, fue visible y tangible. Fue el resplandor de la gloria de Dios, es decir, que sus palabras, hechos y ejemplos de vida, fueron limitados en tiempo y contenido, de tal modo, que el hombre pudiera percibirlos y entenderlos.
Tras ser glorificado, ya no es visible ni tangible, pero habita en nosotros, por medio de la Palabra y su espíritu, el espíritu de Cristo.
¡Por favor, que nadie lo vea como otro Dios (Dios el Hijo) y fuera del Padre, el cual es, el único Dios verdadero!
¡Los otros dioses, son falsos!
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El momento crucial de la historia de la humanidad, es cuando Dios, acercando su reino a nosotros, decide, que parte de su gloria (el resplandor de su gloria) y la imagen misma de su sustancia, se manifieste en carne, en Jesús, el unigénito del Padre. Y es por ello, que Jesús, pronuncia frases, como estas: “Yo y el Padre uno somos”, “el Padre está en mí y yo en el Padre”, “el que me ha visto a mí, ha visto al Padre”, etc.
Dios Padre, se manifiesta en carne en Jesús, en la plenitud de Él, pero en la que sabe, que el hombre puede soportar, discernir y digerir (La Palabra - el Logos - el Verbo). Manifiesta en carne, el resplandor de su gloria, porque seguramente, tan solo un rayo de su gloria, nos consumiría fulminantemente o serían palabras inefables que no le es dado al hombre expresar. Por esto, es por lo que seguramente, el Señor Jesús, dice: "el Padre mayor es que yo"
La palabra de Dios, exhalada por Él, y más concretamente en el Nuevo Testamento, es donde se revelan: “el misterio de Dios el Padre, y de Cristo” y “el grande misterio de la piedad”. La revelación de estos misterios, nos llevan directamente, a la única doctrina: “la doctrina bíblica de la Deidad en Cristo”. Tan solo diré y respecto de la doctrina trinitaria, que creó, elaboró y fomentó la Iglesia Católica-Romana, es que esta doctrina, llevó primeramente a esta iglesia a la herejía y terminando posterior y actualmente en la idolatría.
Tanto el Hijo como el Espíritu Santo, comparten igual (que es igual, “pero no idéntico”, [el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse (Filipenses 2:6)], que parece igual en esencia y sustancia con Dios el Padre), y por consiguiente y en base a la doctrina de la “Deidad en Cristo”, creemos, que Cristo es en forma de Dios y el Espíritu Santo es Dios que permanece en nosotros.
¡Dios, es uno solo e indivisible!
El olvidar o negar, que el Hijo y el Espíritu Santo, proceden (provienen, origen) del Padre, sería alterar el orden y posición del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Juan 15:26 y Juan 17:7). En realidad, todas las cosas y todo, procede de Dios (1ª Corintios 8:6 y 11:12).
Orden y posición: El Padre (Dios eterno), el Hijo (siendo en forma de Dios) y el Espíritu Santo (Dios que permanece en nosotros)
Dios es uno e indivisible, y que a lo largo de la historia, se manifestó al principio como Creador, a su debido tiempo, fue manifestado en carne, en Jesús Cristo nuestro Señor y actualmente manifestado en Espíritu Santo.
¡Cristo, no es una manifestación de Dios, es en forma de Dios!
¡El Espíritu Santo, no es una manifestación de Dios, es Dios que permanece en nosotros!
Y para concluir este apartado, analizar el juego de palabras siguientes:
¡Jesús Cristo es en forma de Dios, pero Dios no es Jesús Cristo, Dios es el Padre!
¡El Espíritu Santo es Dios en nosotros, pero Dios no es el Espíritu Santo, Dios es el Padre!
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¿Cómo se consideró Jesús a sí mismo?
Jesús, siempre habla de sí mismo como subordinado al Padre, dependiendo de Él, para todas sus enseñanzas y todas sus obras.
Estas son algunas de sus expresiones:
(Juan 5:19) “No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.“
(Juan 7:16) “Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió.”
(Juan 14:28) “porque el Padre mayor es que yo.”
(Marcos 10:18) “Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.”
(Marcos 13:26,32) “Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubes con gran poder y gloria.
Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.”
(Juan 20:17) “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.” ------------------------------
¿Cómo se consideró Jesús Glorificado a sí mismo?
Es probable, que alguien pueda decir:
¡Bueno, lo expuesto en el párrafo anterior, es algo que dijo en los días de su carne, pero ahora está glorificado!
La exaltación de Jesús a un sitio de honor en el cielo fue la obra del Padre (Filipenses 2:8-11), y por consiguiente, parece razonable, que sea a Él a quien se deba glorificar. Todos los acontecimientos decisivos en la vida de Jesús se adscriben a Dios el Padre. Es Dios, quien ha hecho a Jesús "Señor y Cristo", y quien lo ha nombrado como "Juez de vivos y muertos" (Hechos 2:36; 10:42).
(Romanos 1:7) “Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo (Jesús Cristo).”
(Efesios 1:3,17) “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo (Jesús Cristo) … para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo (Jesús Cristo), el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él”
(Apocalipsis 1:1) “La revelación de Jesucristo (Jesús Cristo), que Dios le dio”
(Apocalipsis 3:5) “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.”
(Apocalipsis 3:12) “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.”
(Apocalipsis 3:21) “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”
(1ª Corintios 15:24,28) “Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia... Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.”
La subordinación al Padre, del Hijo de Dios glorificado, no podría expresarse de manera más clara. Porque es Dios el Padre, quien al final, ha de ser "todo en todos".
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Tenemos que tener muy clara, cuál es la posición, que ocupa nuestro Señor Jesús Cristo en la presente dispensación, y también, cuál es y ha de ser la nuestra. A veces, cantamos cánticos y decimos cosas, que no se corresponden con nuestra posición, en el tiempo presente.
El pecador necesita un Salvador, y nosotros los santos, necesitamos a nuestro Sumo Sacerdote, que es el único modo y medio, por el cual poder alcanzar la meta en nuestra peregrinación. Cristo y desde el cielo, se preocupa permanentemente de nosotros, como Sumo Sacerdote y Abogado.
¡Si esto no fuere así, no podríamos caminar fielmente, ni un solo instante!
También, no confundir la adoración con la comunión. La adoración, tan sólo ha de ser dirigida a Dios el Padre, que es el único, que debe recibir todo el honor, toda la gloria y toda la honra; mientras, que nuestra comunión, verdaderamente es con el Padre y con nuestro Señor Jesús Cristo, y la efectuamos por nuestra unión en común y participación.
En mi opinión y por lo que he observado, creo, que muchos hermanos, desconocen el significado del “Sacerdocio de Cristo”, o cuanto menos, no lo tienen muy claro y en el peor de los casos, hasta lo consideren innecesario, puesto que ya han sido justificados.
(Hebreos 5:11) "Acerca de esto (el Sacerdocio de Cristo) tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír."
Cristo, está en la presencia de Dios, por nosotros: “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; ...” (Hebreos 9:24)
Cristo, intercede por nosotros, para que alcancemos gracia y misericordia: “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” (Hebreos 4:16)
Cristo, nos introduce en la misma presencia de Dios: “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo (Jesús Cristo), por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura” (Hebreos 10:19-22)
Cristo, presenta a Dios nuestras alabanzas: “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza,es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.” (Hebreos 13:15)
Cristo, nos asegura una salvación completa e intercede por nosotros: “... por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.” (Hebreos 7:25)
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(2ª Corintios 12:2-4) “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.”
La Palabra (el Logos, el Verbo) que carne llegó a ser, estuvo eternamente en la mente, en el Plan de Dios, como el resplandor de su gloria (“Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos...Los cielos cuentan la gloria de Dios”). Es decir, como un conjunto de palabras y enseñanzas que los hombres podríamos entender y expresar y que recibiríamos conforme al Propósito Eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor (Efesios 3:11); el cuál y como saben, fue engendrado por Dios, hace poco más de 2.000 años (en la eternidad estuvo La Palabra [el Logos, el Verbo] y en el tiempo se personificó, encarnándose en Jesús nuestro Señor).
Podría seguir escribiendo y escribiendo, pero objetivamente, creo, que ya he expuesto lo suficiente, como para que creamos de una vez por todas, que Dios uno es, y que solamente Él, debe ser objeto de adoración y de recibir toda la gloria y toda la honra.
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