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domingo, 29 de diciembre de 2019

COMENTARIO DEL EVANGELIO DE JUAN

COMENTARIO DEL EVANGELIO DE JUAN
Introducción:
Nací en 1.950, y hasta donde mi memoria alcanza, ya mis padres eran “cristianos evangélicos”; y por consiguiente, la educación que recibí, fue la propia de una familia cristiana evangélica.
Durante muchos años (hasta los treinta de edad), tuve una “fe cultural”; pero llegó el momento, en que comencé a cuestionar muchas de las cosas que había leído, y muchas de las que me habían enseñado, buscando convicciones y certezas.
Hice acopio, y adquirí toda la documentación que pude sobre la historia de las religiones, de tal modo, que transcurridos más de dos años de indagar, llegué a la conclusión, que de todos los libros considerados como sagrados por las diferentes religiones, singularmente, era la Biblia, la que por excelencia, contenía numerosos textos divinamente inspirados, y consecuentemente, dando testimonio de la palabra de Dios.
Una vez que decidí, que mi fuente documental de referencia, sería únicamente la Biblia, comencé a estudiarla minuciosamente y desde todos los puntos de vista: Teológico, Historia y Cultura del pueblo de Israel y sus vecinos, Geografía, Arqueología, etc.
Me dediqué a examinarlo todo, reteniendo lo bueno y desechando el resto; y es por ello, que reafirmándome en lo que anteriormente les he expuesto, es mi convicción plena, de que la Biblia es un conjunto de libros, que contienen y dan testimonio de la palabra de Dios, que discerniremos en la dirección y guía del Espíritu Santo, que da vida a estas palabras.
Cuando estudié el Antiguo Testamento, decidí, que “la parte troncal”, sería “la Torá”, “los Profetas”y “los Salmos”, de tal modo, que todos aquellos textos que contradijeran a los expuestos en “la parte troncal”, de entrada quedarían invalidados; y teniendo siempre presente (por probabilidad de alguna contaminación), que el Tanaj más antiguo que conocemos, fue escrito alrededor del 400 a.C., y en base a cuatro tradiciones o fuentes documentales, como fueron: “La Yahvista”, “La Elohista”, “La Deuteronomista”y “La Sacerdotal”.
Al estudiar el Nuevo Testamento, también me encontré con varias y diferentes tradiciones o fuentes documentales, como fueron: “La Judeo-Cristiana”, “La Paulina”y “La Joánica”.
E igualmente, también, y en el Nuevo Testamento, tomé la decisión, de que “la parte troncal”,sería “La Paulina”, de tal modo, que todos aquellos textos, que contradijeran lo especificado en los escritos del apóstol Pablo, quedarían “ipso facto”invalidados.
¿Por qué tomé esta decisión?
¡Trataré de explicarme, breve y claramente!
a) La tradición judeo-cristiana.- Fue la de aquellos judíos, que sin abandonar el Judaísmo, fueron seguidores de Jesús de Nazaret, de sus enseñanzas, y aceptándolo como el Mesías.
De no haber surgido las otras tradiciones (“la paulina”y “la joánica”), probablemente, seguirían siendo judíos, y tan solo diferenciándose del resto de sus hermanos, en que además del Tanaj, usarían el evangelio original de Mateo en arameo, el cual créanme y según los ebionitas, era sustancialmente diferente del que disponemos en el día de hoy.
Realmente, no habría cambiado prácticamente nada, puesto que la cosmovisión judía, seguiría siendo la misma, y estando compuesta, de “judíos, el pueblo escogido de Dios terrenal y en la carne”y “gentiles o paganos”.
b) La tradición paulina.-Es la del cristianismo asociado a las enseñanzas y doctrina expuesta en los escritos atribuidos al apóstol Pablo, donde unos fueron escritos por él, y otros, seguramente escritos por sus colaboradores, bajo su inspiración y dirección.
Como les dije anteriormente, tomé la decisión, de que “la parte troncal”,sería “La Paulina”, porque el apóstol Pablo y en el Nuevo Pacto, fue el únicoapóstol, que hizo saber a los hermanos, que el evangelio anunciado por él, no es según hombre; pues él no lo recibió ni lo aprendió de hombre alguno, sino por revelación de Jesús Cristo (Gálatas 1:11-12).
Y otro aspecto fundamental para mí, es que prácticamente y en tiempo real, el apóstol Pablo, no solo predicó el evangelio que recibió por revelación directa de Jesús Cristo glorificado, sino, que lo que predicó, quedó y en tiempo real plasmado en sus escritos, los cuales y junto con la Epístola de Santiago son los primeros y más antiguos del Nuevo Testamento.
En base a lo anteriormente expuesto, creo, que es evidente, que mi referente en el Nuevo Testamento, es el evangelio revelado al apóstol Pablo; y por consiguiente, todo evangelio diferente sea anatema, lo anuncie un ángel, Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Santiago, Pedro o Judas (Gálatas 1:8-9).
El apóstol Pablo y al igual que los judeo-cristianos, creía en Jesús como el Mesías, engendrado biológicamente del “sperma”de David según la carne, de un padre biológico descendiente de la casa de David (Romanos 1:3).
Creo, que la mayoría de los judeo-cristianos, rechazaron al apóstol Pablo, porque no entendieron, o porque no se preocuparon, en saber y discernir, cuanto estaba predicando; porque de haberlo hecho, se habrían dado cuenta, de que Pablo, nunca estuvo en contra del judaísmo.
¡Él y como judío, cumplió la ley, e incluso, hasta con algún voto!
Del mismo modo, que el Señor Jesús y en temas que tenían que ver con la ley, dijo en numerosas ocasiones “se os dijo, pero yo os digo”, explicando, ampliando y matizando los preceptos, pero nunca aboliéndolos, igualmente y en la misma línea, el apóstol Pablo y cuando dice “no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia”,en ningún modo está anulando la ley, sino que está explicando, cuál ha de ser nuestra condición y estado, para su cumplimiento. Y digo esto, porque el apóstol Pablo dejó claro, que los circuncidados o que se circunciden,están obligados a guardar toda la ley (Gálatas 5:3), pero no así los gentiles que recibieran el evangelio, y esta diferenciación que hizo el apóstol Pablo, no la aceptaron y soportaron los judeo-cristianos. No aceptaron, el que apóstol Pablo, rompiera la cosmovisión judía, pasando de ser tan solo, una cosmovisión compuesta de judíosy gentiles, a ser una cosmovisión, compuesta de “judíos”, “gentiles”y“la Iglesia de Dios, pueblo escogido de Dios, celestial y en el Espíritu”, y donde ya no habría judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni varón ni mujer; porque todos serían uno en Cristo Jesús (Gálatas 3:28).
c) La tradición joánica.- Es la del cristianismo asociado a las enseñanzas y doctrina expuesta en los escritos atribuidos al apóstol Juan (“al discípulo a quién Jesús amaba”); aunque en realidad, estos escritos, no son claros en cuanto a su origen, ni en cuanto a sus autores.
La tradición, atribuye la autoría del evangelio, al apóstol Juan; pero hay que decir, que este evangelio, objetivamente, presenta numerosascontroversias por su estructura, la cual, es significativamente deslavazada, con diferentes estilos gramaticales, incoherencias entre relatos y cierta tendencia gnóstica (hacia lo mistérico), mezclada con la filosofía griega neoplatónica. Por consiguiente, lo verosímil, es que estos escritos joánicos, fueron escritos en el tiempo y por diferentes autores, pertenecientes a una comunidad, que muy probablemente, surgió desde los primeros discípulos del apóstol Juan en Éfeso.
Quiero creer, y hasta diría estar convencido, de que el apóstol Juan, y ante el panorama que tenía por delante, viendo, como numerosos judeo-cristianos retornaban al judaísmo, otros, se constituían en una especie de secta, dando mayor preponderancia a Juan el Bautista que a Jesús de Nazaret, los cripto-cristianos en la simulación, y los culturalmente griegos, absorbiendo y asumiendo la filosofía griega de Platón, de la preexistencia del alma, e inclinados, hacia una tendencia gnóstica, hacia lo místico, hacia lo mistérico; esto forzó al apóstol Juan, a tener que poner orden, exponiendo una serie de enseñanzas escritas, que posteriormente, la comunidad que se creó en torno a él, no supo trasmitir, en el sentido y espíritu en que Juan las expresó.
Estoy convencido, que el apóstol Juan, utilizó el término “Logos”,por ser muy significativo tanto para griegos como para judíos. El término “Logos”,resumía la razón detrás de la Creación, el grandioso poder y sabiduría infinita capaz de crear todo lo existente.
El apóstol Juan y desde el pensamiento hebreo/judío, personificó  el Logos (la Palabra) en Jesús; es decir, que el poder de Dios y la sabiduría de Dios, que son consustanciales en su naturaleza, hablaba como si fuera una persona (en 1ª persona), por medio de Jesús.
El evangelio de Juan, expresa, que el Señor Jesús, no dijo e hizo nada por su propia cuenta, sino que el Padre (poder y sabiduría – la Palabra) que moraba en él, hizo las obras. De tal modo, que cuando leemos “Yo soy la luz”, “Yo soy el pan de vida”, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”, etc., nadie debiera entender, que se está refiriendo a cualidades inherentes en la persona de Jesús, sino que se está refiriendo a la Palabra que habla por medio de él.
Repito:La comunidad que se creó en torno a él, y muchos años después, no supo o no quiso trasmitir estas enseñanzas, en el sentido y espíritu en que Juan las expresó; dando lugar, al rechazo de Jesús el Mesías judío, para tras negar la “personificación”de la Palabra en él, e inspirados en las doctrinas filosóficas de Filón, Orígenes, Justino, Tertuliano, etc., crear a Jesús el Cristo Greco-Romano, engendrado biológicamente, conforme a la tradición mitológica de la unión sexual de un dios y una mujer virgen, y la “hipóstasis”,por la que la Palabra ya no es consustancial en la naturaleza de Dios, como poder y sabiduría, sino que es la 2ª Persona Divina de la Trinidad, coeterna y distinta al Padre, el preexistente Hijo Eterno, Dios Hijo.

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